sábado, enero 14

Respuestas Divinas

Antes de casi morir por idiota solía derrochar gustoso mi tiempo en el internet. Recuerdo, por ejemplo,  que una de mis costumbres consistía en leer blogs al azar, y  en una noche de me encontré con un bolg cristiano de esos tipo "Pare de sufrir" y recordé con nostalgia mis épocas de buen creyente. Luego no me resistí y en un post sobre "alabanza y adoración" les comenté: 


"Hermanos cuales quiera que sean y de donde vengan, oren por mí por favor. Oren por mí, hermanos, porque ya no creo en Dios. 
Verán, soy un tipo peculiar. Uno que nunca fue muy listo, pero tampoco muy idiota. Uno que siempre creyó en Dios y en su palabra, que frecuentó la iglesia, leyó completa la biblia y oró cada noche desde la infancia pidiéndole a Cristo que nunca se alejara de su presencia.  
Luego pasó que crecí, estudié, me enamoré, odié, viví y reflexioné y me llené de preguntas que nadie pudo responder, entonces le pedí a Dios que lo hiciera y hoy es la fecha que nada. Entonces quise recordar alguna vez que Dios me hubiera contestado alguna de mis oraciones y el ejercicio fue inútil. Entonces ideé esta última prueba:
Le supliqué al Señor que me perdonara por mi poca fe y por la osadía de pedirle lo que le iba a pedir, pero que había cosas que no entendía y anhelaba las respuestas. Luego le propuse que me otorgara, aunque fuera con alguna señal menos prodigiosa aunque sí inconfundible, la misma gracia que al que dijo: "Yo hasta no ver, no creer", y si me lo concedía, yo le entregaría mi vida en la forma que él quisiera, o si no, dejaría definitivamente de creer en él.
¿Pues qué creen que me respondió? Exacto, por eso oren por mí."

Hoy me volví a encontrar así de pura suerte el sitio y, como era de esperarse, enseguida busqué el post y mi comentario. ¿Pues qué creen que me contestaron después de tanto tiempo? Exacto. Lo mismo que su Dios.