No hay derecho, maldita sea.
En pleno “mesaversario”. Tan bonito peluche que te compré. Tan con las ganas de esa noche que me quedé. ¡Es que no lo puedo creer!
En pleno “mesaversario”. Tan bonito peluche que te compré. Tan con las ganas de esa noche que me quedé. ¡Es que no lo puedo creer!
O sea, ¿A quién se le podría ocurrir terminar contigo? Solamente a un imbécil como yo. Pero pues ya no sé ni por qué me culpo.
Digo, está bien, sólo llevábamos un mes, pero nos conocemos desde hace como ocho. O sea, igual y sí, pero pues también puede que no. Puede que estés loca.
Y es que no me la esperaba, menos así, en el preciso momento que lo dijiste, me súper agarraste en calzones.
Pasaron tantas cosas por mi cabeza en ese momento... Fue como:
—Te amo.
Y ¡Fum! Que se congela el tiempo y entonces pienso:
Y ¡Fum! Que se congela el tiempo y entonces pienso:
"¿Qué? ¡Pero si apenas llevamos un mes! ¿Qué le pasa? Todavía no sé ni cuál es su canción favorita de los Beatles. Es decir, hay tanto que no conocemos uno del otro. Y es que a veces uno confunde el frecuentarse con el conocerse, y para poder hablar de amor, creo yo, se tienen que saber algunos detallitos o, no sé... ¡algo! Porque eso sí, si algo he aprendido es que no se puede amar lo que se desconoce.
Y de seguro querrá que yo también le diga que la amo… ¿Y la amo? Bueno, enamorado estoy, de eso no hay duda, pero no sé si sea tanto como para decir amor. Tal vez el simple hecho de cuestionármelo indique que no la amo, o sea, hay cosas que amo de ella; como su piel blanca como la nieve o poder platicar con ella, con la misma naturalidad de lo que sea, o decirle que es como una rosa blanca y luego mirar cómo el rubor en sus mejillas la convierte en una más hermosa rosa roja. Pero…
—Mira, si no estás seguro no…
—Creo que debemos terminar.
—… ¿Qué?
—Es que...
— Ay, mira, ¿sabes qué? ¡Eres un Imbécil!
:(
:(
Quiero mis discos de los Arctic Monkeys y no me contesta maldita sea.

