martes, agosto 7

Mortal Eterno

1


En mis años como forense fui testigo de cosas terribles y singulares, pero ninguna como la que referiré ahora. Es remarcable el hecho de que nadie más se percatara de la peculiaridad de estos eventos.

El pasado martes, tras mi rutinario paseo por el parque antes de tomar el café y las noticias en la fonda de mi hija,  leí con inicial estupor en la nota roja el asesinato de un extranjero en su propia casa, cosa que para un viejo que ha visto tanto, resultó más común que triste.

miércoles, agosto 1

Virus

Creí que el tiempo me curaría de ti. Se me olvidó que no eres un catarro, y se me olvidó que el tiempo no es una medicina. Y aunque lo fuera, tal vez no sería de las que se toman, acaso de las que se inyectan. Tal vez por eso me ha dolido tanto. Tal vez lo que necesito es caminar a ver si así se me pasa lo entumecido. O tal vez a la próxima deba buscarme una enfermera. Una enfermera-clavo, que me distraiga mientras me inyecta tiempo para que ni sienta cuando pase. Tal vez así mi cura no sea el tiempo. Pero luego qué de la enfermera, ni modo que después yo la inyecte de mí. Pues que se inyecte sola entonces, o que se busque algún enfermero-clavo. A ver si así se le quita andar pensando que soy un catarro.