Falta poco para el atardecer en el parque. Parece un día cotidiano con mis amigos y contigo, pero no lo es. Llevo como una hora tomando tu mano sin quitar la vista de tus labios, diciendo no sé qué y no me interesa. Llevas puesta tu sudadera favorita, la morada, que también es la mía. Casi no te escucho y así es mejor, prefiero no pensar demasiado en lo que dices, ya antes habíamos pasado por ésto y aun así, el momento es demasiado extraño...
—¡Pero no pongas esa cara! ya nos hemos separado antes, y tú regresaste, ¿por qué yo no? Igual y es el destino. —No, esta vez es diferente. Quisiera poder disimular lo que pienso, pero no puedo.
—¿Y cuándo te vas? —Ni siquiera escuché la respuesta. Me ocupé demasiado en esconderte el nudo que se formaba en mi garganta.
¿Por qué ahora? ¿Por qué otra vez? Sólo pensando en ti resistí ser el nuevo una vez más, añorando, con cada respiro, regresar a ti. Y míranos ahora, estoy aquí, contigo, ¡volví! Y eres tú la que se va...
—No llores mi niña, de todos modos vas a venir de visita de vez en cuando, por tu familia, ¿no? Y yo también te voy a ir a visitar siempre que pueda... o siempre que me sobre varo, jeje. —Mal momento para querer ser gracioso, ya sé.
¿Y si nos escapamos? ¿Soportarías vivir conmigo? —Me dices y luego te callas con esa ansiedad que sé que sólo se siente cuando se ama. Y así los dos, tratando de imponernos aunque sea un momento una mejor realidad que esta.
—Pues no sé... ¿Roncas? —Sí, feliz lo haría. Despertar contigo sería lo mejor de mi vida. Pero ambos sabemos que no es posible.
Aunque hoy no es la despedida, me das el más fuerte abrazo que me jamás hayan dado, y yo ahí sin saber cómo actuar. Nos miramos como quien va a morir, y luego adelantamos ese beso de despedida que ya sabíamos que no íbamos a querer dar después.
Nuestros amigos nos dejaron solos, presiento que ya sabían que te irías y el último en enterarse fui yo. Por un momento me molesto y me aparto, pero me doy cuenta que es tonto y te regreso a mis brazos.
—¡Bueno ya! Ya estuvo bueno de drama. Si nos queda poco tiempo, hay que aprovecharlo, ¿no?.. ¿Patinamos?
—¡Si! pero quita esa carota, aquí y en china seguirás siendo mío y sólo mío, y yo tuya. Para siempre, ¿primise?
—¡Promise!
Dos meses pasaron desde ese día y luego así nada más te fuiste. A diario rogué por que no llegara el día, pero llegó. Cuatro meses pasaron desde nuestro adelantado adiós y luego el destino también me hizo marcharme... otra vez. Hoy, a casi dos años de ese adelantado día de despedida, volveré a vivir ahí, en donde te conocí y en donde te me declaraste tú (para sorpresa mía) una tarde al salir de la escuela. Ah, pero no será la misma casa, sino cerca de donde nos separamos por primera vez y donde nos abrazamos por horas cuando volví.
Dos años es mucho tiempo, ¿sabes? Prácticamente no conozco a nadie, todos se fueron, como nosotros nos fuimos. Seré el new kid de nuevo, pero me agradará estar ahí, donde tantos lugares me alegrarán cuando camine entre mis memorias solo.
Estoy a poco de un final y, casi antes de éste, recordé lo que fue el último. De una vida al menos.
Esta chido, me hizo llorar!!!!!!!
ResponderBorrarTe rifaste!!!!