viernes, diciembre 10

Superficial


"Tienes linda piel" "Me gusta tu cabello" "¿haces ejercicio?" "Se te vería bien (...)" 

¿Te parece que alguna de estas frases sea superficial? A mí no. 

Explico:

Ya varias personas que conozco se han molestado o incomodado por malinterpretar esta clase de comentarios. Me dicen: "eres muy superficial", "el físico no es lo importante" "lo que importa es lo de adentro".

¡Válgame! No sólo no estoy de acuerdo, sino que se me hace una barbaridad considerar el cuerpo y su cuidado como algo secundario, "superficial", ¿Acaso el cuerpo tiene menos importancia que la mente o el alma? Yo creo que no. 

A ver, cuando te trate distinto o te menosprecie por tu color de piel, tu lugar de origen, tu forma de vestir, tu posición socio-económica, cuando le dé más importancia (que a ti, la persona) a la marca de ropa que vistes, al celular que traes, a tu acento, al lugar en donde vives, al auto que manejas, al sueldo que ganas, a tu peinado, dime superficial cuando haga estas cosas.

No es más que el ego, la pereza y el miedo acumulados en nosotros mismos, lo que nos impulsa a ofendernos tras escuchar crítica alguna y ocultarnos detrás de una hipócrita máscara de desinterés por el físico, siendo que en el fondo, la inconformidad con uno mismo está ahí. 

Si estás tan feliz contigo mismo, ¿Por qué te ofendes? Yo te diré por qué: 


Porque resulta que tú eres la primera persona en criticarse, en compararse con otros, en plantear los "debería" y "hubiera" en tu propio cuerpo, cara y en toda tu vida, pero, desgraciadamente, de ahí no pasa, de tu molestia por ese barro que te salió en la frente, esos kilos de más que te atormentan, ese cabello que no te gusta y todos los defectos que te encuentras frente al espejo y que desearías no tener y sería mejor que nadie los notara, pero que ¡que difícil es cambiarlos! ¿verdad? Mejor hagamos como que no importan, y demos prioridad al interior, lo más fácil.  

Es claro que hay cosas que no podemos cambiar de nosotros y tal vez no nos gusten. A mí me encantaría ser más alto, por ejemplo, o tener una voz más portentosa, pero son estas cosas las que me hacen ser quien soy y que nadie más puede ser, lo que ni yo mismo puedo cambiar de mí. Entonces, mis defectos no son mas que peculiaridades que llega a ser defectos sólo en la medida que exista una molestia de mi parte por ellos. Y entonces, pues mejor aceptarse, ese soy yo ¿verdad?

Ahora viene lo que si podemos cambiar, tal vez sea mera vanidad para algunos, tal vez salud mental a través de la salud física para otros, simple cuestión de equilibrio Alma/cuerpo/mente, para algunos otros en los que me incluyo.

A mi forma de ver las cosas, el cuerpo es ese templo en el que atesoramos nuestra vida entera, nuestro conocimiento, personalidad, recueros, amores, y todo lo que nos guardamos para nosotros. Pero no sólo eso, además resulta, para mí,  que el cuerpo es el vehículo y maquinaria con la que mi mente y mi alma se desenvuelven dentro de un entorno en el que de otra manera simplemente no subsistirían. Entonces, ésta máquina tan útil y necesaria para mi, este templo tan valioso, mi principal y más importante carta de presentación y arma frente al mundo, ¿No merece un cuidado igual de valioso? Ah, pues si resulta que tu respuesta es si, te tengo noticias:


 La piel, tu rostro, tu cabello, tus uñas, SON PARTE DE TU CUERPO, ¿menos valiosos, acaso?

No importa cómo lo quieras ver o si me das las razón o no. Cuando no sea posible lastimar tu ego con críticas u observaciones tan superfluas, cuando te sea del mismo valor el cuidado de tu físico como el de otros aspectos de tu vida, sabrás que tu autoestima está en el lugar donde debe estar. Y es entonces cuando estos comentarios te serán tan importantes como me son a mí: muy poco.


 Listo, ya no eres superficial. De nada.

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