domingo, agosto 14

Hasta el fondo

Justo ahora por mi mente pasan las palabras que, tras una de esas intrascendentes pláticas que suele tener la gente intrascendente, murmuró quien resulta ser la segunda persona que más pinche admiro (la cual debería ser la primera, pero pues no, es la segunda): "Qué desperdicio..." se dijo, para sí, refiriéndose a mi.

Sí, soy un enorme desperdicio de persona. Desperdicio, como dicen, mi potencial (sea lo que sea eso), mi dinero, mi tiempo, mis oportunidades; desperdicio mi vida estando con ella, que no quiero, mientras pienso en ella,, que sí quiero tanto,  y en esos muchos otros que aún extraño. También desperdicio luz, agua, aire y hasta espacio... Todo es un vil desperdicio conmigo. Y sé que debería de importarme, pero la verdad es que no, porque el hecho es que no soy el único.

Señor Mundo: Lamento tener que decírtelo, pero también tú eres un enorme desperdicio y, lo que es peor, nos hemos estado desperdiciando el uno al otro y a conciencia. Y aunque me das tanta hueva como seguramente yo te la doy a ti, no tengo ninguna intención de cambiar los términos de nuestra relación. Así que, ¿sabes qué? Ya basta de hipocresías, a la verga contigo y con los tuyos. Desde ya me dejaron de importar tus estúpidas banalidades y las igual de estúpidas personitas habitándote. Y no creas que vas a ver un cambio muy cabrón en mí o en mi comportamiento, ni eso te mereces, tu castigo será recibir el mismo trato que hasta hoy te he dado, con algo más de egoísmo descarado y acaso indiferencia, nada más.

 ...

Pues entonces qué. Hasta el fondo, de una vez, ¿no? Y segurito que te vas a preguntar, porque eres bien pendejo, por qué ir hasta el fondo desde el principio y eso es muy sencillo:

Porque sea como sea hacia allá vamos todos, ¿no? Hacia el fondo. Quizá hoy sólo el de esta y acaso otras botellas, mañana el de esta puta depresión, a lo mejor dentro de unos días el del infierno. Pero por hoy, sólo será el fondo de esta copa y el de esta botella y ya, pues, cerremos con la primera el pacto.

¡Ah! Pero te aviso, tal vez sólo esta noche te cumpla el pacto y únicamente durante estas horas no nos desperdiciaremos, porque nos vemos como realmente somos y así no hay manera. Igual y mañana despierto en no sé dónde con un dolor bien cabrón de cabeza, una insoportable sed y sin esta sensación de estar hasta la madre de todo; me habrás dejado de dar hueva, te volveré a ver hermoso y blablá empezamos otra vez, no lo sé. Sólo sé que hoy así son las cosas y tú te chingas y me vas sirviendo otra, o si no, ya no desperdiciaré mi dinero, mi tiempo y todo lo demás que desperdicio contigo y me voy a otro pinche mundo donde pueda desperdiciarme a gusto, mandarlo todo entero a la verga porque me da hueva y cerrar todos los incoherentes pactos suicidas que yo quiera, brindando con una falsa sonrisa y igual de falso y además poco insípido "hasta el fondo".



No hay comentarios.:

Publicar un comentario