viernes, agosto 18

Lealtad



Soy un lobo. Así que mi manada es lo más importante para mí. No puedo evitarlo. Amo sin medida y lo doy todo por los míos. Pero mi amor, mi lealtad y mi honor no son incondicionales. Espero lo mismo de la gente a la que le doy mi corazón, mi tiempo y mis esfuerzos. Y no sólo lo espero como un ideal, constantemente se los recuerdo y les digo lo que quiero y necesito de ellos, así que no me molesta en lo más mínimo mostrarle los dientes y darle la espalda a alguien que no valore lo que doy de mí.
No soy de reclamar las faltas contra mí, pero recuerdo. Así que no voy a respetar mi palabra con quien no respeta la suya. No soy esclavo de mis ideales.
Y no me voy a sentir mal al respecto porque sé que fui honesto y di lo que tenía que dar. No guardaré rencores y no esperaré o alegraré por la desgracia de quienes deje atrás. Sé que odiar no es mi estilo. Pero para mí ya no están, ya no son mi manada. Que se queden con mi recuerdo bueno o malo. Yo haré lo mismo y continuaré mi camino,  mostrando los dientes y mordiendo de ser necesario si me intentan seguir. 
Mi mayor lealtad debe ser conmigo mismo y me cuesta mucho aceptarlo. Ya no me voy a quedar donde no me aprecian, dónde abusen de mi buena voluntad, dond estén a medias, donde no sea feliz.
Elegí ser un lobo, no nací como uno. Pero no lo elegí sólo porque admiraba su fidelidad, sino por su fiereza y brutalidad. El lobo es una bestia salvaje, libre y letal. 
El mayor error de la gente es creer que un lobo puede ser domesticado. Pero los lobos existen para otros lobos.

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